La delgada línea de la violencia de género

Las personas asocian por lo general la violencia con las agresiones físicas, las verbales y no verbales; pero la violencia puede ser más amplia y tener variadas manifestaciones, incluso, ubicarse en el terreno de lo legítimo y aceptado.

Dependiendo de los bienes abstractos afectados, se pueden identificar y diferenciar diversas clases de violencia. La primera de estas es la violencia directa que se materializa en la agresión física o psicológica, produciendo daños sobre el cuerpo o la mente de la persona. La segunda forma de violencia es la indirecta o estructural, la cual lleva a problemas también estructurales como el hambre, la inequidad, la desigualdad y la injusticia social. Por último, se encuentra la violencia simbólica que emerge en escenarios del lenguaje, la religión, la ciencia, la educación, el derecho y la comunicación, y su función es dar una aparente validez y legitimidad a otras formas de violencia. La violencia simbólica, también descrita como cultural, se caracteriza por ser silenciosa, oculta y difícil de evidenciar.

Por otro lado, constituye acoso sexual cualquier comportamiento, verbal o físico, de naturaleza sexual que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo. Mientras que acoso por razón de sexo/genero hace referencia a cualquier comportamiento realizado en función del sexo de una persona, con el propósito de atentar contra su dignidad y de crear un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.

La violencia de género o sexo es aquella que se ejerce vulnerando el bienestar físico, psíquico o relacional de una persona por su sexo. Su objetivo es causar daños, coaccionar, limitar o manipular a la víctima por todos los medios a su alcance.

Una forma sutil de violencia de género es el micromachismo, el cual ayuda a detectar el machismo cotidiano, que continúa instaurado pero que no se reconoce fácilmente. La expresión “micromachismos” se refiere a comportamientos de control y dominio de “baja intensidad”, naturalizados, legitimados e invisibilizados que algunos hombres y mujeres ejecutan, con o sin conciencia de ello. Son comportamientos sexistas que están asentados en la vieja, y aún no totalmente deslegitimada, “autoridad sobre las mujeres”. Alguno de ellos son resistencias y obstáculos para la igualdad con las mujeres en lo cotidiano; son pequeños controles, imposiciones y abusos de poder.

Los micromachismos coercitivos o directos incluyen aquellos en los que el hombre usa la fuerza moral, psíquica, económica o de su personalidad para intentar doblegar a la mujer:

  • La intimidación, dándose indicios de que, si la mujer no obedece, algo pasará.
  • La toma repentina del mando, que incluye actos como el tomar decisiones sin consultar, ocupar espacios comunes, opinar sin que se lo pidan o monopolizar.
  • La apelación al argumento lógico, consistente en recurrir a la lógica y a la “razón” para imponer ideas o elecciones desfavorables para la mujer.
  • La insistencia abusiva, tratando de obtener lo que se quiere por agotamiento de la mujer, de forma que al final se acepta lo impuesto.
  • El uso expansivo del espacio físico.

Los micromachismos encubiertos o indirectos incluyen aquellos en los que el hombre oculta su objetivo de dominio, por lo que pasan fácilmente inadvertidos. Entre ellos se destacan:

  • Las maniobras de explotación emocional, que incluyen generar en la mujer sentimientos negativos, dudas sobre sí misma y dependencia.
  • El terrorismo, ejercido mediante descalificaciones repentinas que dejan a la mujer indefensa.
  • Las maniobras de desautorización, que generan en la mujer sentimientos de inferioridad.
  • El paternalismo, tratando a la mujer como si fuera una niña.
  • La autoindulgencia sobre la propia conducta perjudicial, eludiendo siempre la responsabilidad de la acción.

Rutas de atención ante violencias de género

En Colombia cada institución debe tener una ruta de atención que este encaminada según los lineamientos que dispone para la atención de personas víctimas de violencia de género y sexual según la Sentencia T 012 del 2016 de la Corte Constitucional.

Las rutas de atención implican:

1

Desplegar toda actividad investigativa en aras de garantizar los derechos en disputa y la dignidad de las mujeres.

2

Analizar los hechos, las pruebas y las normas con base en interpretaciones sistemáticas de la realidad

3

No tomar decisiones con base en estereotipos de género.

4

Evitar la revictimización de la mujer a la hora de cumplir con sus funciones; reconocer las diferencias entre hombres y mujeres.

5

Flexibilizar la carga probatoria en casos de violencia o discriminación, privilegiando los indicios sobre las pruebas directas, cuando estas últimas resulten insuficientes.

6

Considerar el rol transformador o perpetuador de las decisiones judiciales.

7

Efectuar un análisis rígido sobre las actuaciones de quien presuntamente comete la violencia.

8

Evaluar las posibilidades y recursos reales de acceso a trámites judiciales.

9

Analizar las relaciones de poder que afectan la dignidad y autonomía de las mujeres.

A continuación, se presentan los vínculos a las páginas de internet que muestran las rutas para la atención de violencia de género dispuestas en las universidades que cuentan con programas de reumatología en Colombia:

Líneas de atención nacional:

Línea #155, funciona en todo el territorio nacional, para orientar a mujeres víctimas de violencia basada en género.

Línea 106, para intervención psicosocial o soporte en crisis, atendido por profesionales en psicología.

En Bogotá: Línea Púrpura 01 8000 112 137 y WhatsApp Púrpura 300 755 1846 para recibir orientación y atención psicosocial.

En Medellín: Línea 123 Mujer de la Alcaldía de Medellín.

En Cali: Subsecretaría de Equidad de Género: (602) 668 82 50 – 310 516 2760. Patrulla Rosa Policía Nacional: 318 861 1522

El conocimiento de las rutas y de este tipo de violencia hará visible una problemática aún vigente y presente en la rutina de muchas mujeres medicas del país. La equidad de género es un objetivo para hombres y mujeres. Al romper con estigmas y evidenciar problemáticas sutiles que pasan desapercibidas se podrían lograr cambios que conduzcan hacia la equidad y justicia de género.

Violentómetro:

Esta es una manera gráfica de identificar diversas formas de violencia y clasificarlas para establecer un paso a seguir asertivo.

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