El burnout en medicina se refiere a un estado de agotamiento físico, emocional y mental que resulta de la exposición prolongada al estrés laboral crónico. Este término se utiliza para describir la respuesta negativa y las consecuencias que pueden surgir cuando los profesionales de la salud se enfrentan a una carga de trabajo excesiva, presiones laborales intensas y situaciones emocionalmente desafiantes de manera continua y sin un adecuado equilibrio entre las demandas laborales y la capacidad de afrontamiento personal.
El burnout en medicina se caracteriza por tres dimensiones principales, según el modelo propuesto por Maslach y Leiter, conocido como el Índice de Burnout de Maslach (MBI, por sus siglas en inglés):
Se refiere a la sensación de falta de energía, agotamiento físico y emocional, y una disminución de la capacidad de enfrentar las demandas del trabajo.
Los reumatólogos pueden experimentar un agotamiento emocional debido a la naturaleza crónica de muchas enfermedades reumáticas y a la complejidad de su manejo. Las interacciones frecuentes con pacientes que enfrentan dolores persistentes y afecciones de larga duración pueden contribuir al agotamiento emocional.
Implica el desarrollo de actitudes y respuestas negativas, distantes o cínicas hacia los pacientes y colegas. Los profesionales pueden desconectarse emocionalmente como una forma de hacer frente al estrés.
Los reumatólogos pueden sentirse abrumados por la carga de trabajo y la necesidad de gestionar múltiples casos con alto grado de complejidad, lo que podría afectar la relación médico-paciente.
Es la percepción de no lograr metas personales y profesionales, una sensación de insatisfacción y falta de sentido en el trabajo.
La falta de realización personal puede surgir cuando los reumatólogos se sienten impotentes para mejorar la calidad de vida de los pacientes debido a la naturaleza crónica de las enfermedades o que por sus compromisos laborales y financieros no puedan realizar un sueño en particular.
Existen otros elementos importantes que contribuyen al burnout de los profesionales médicos, incluidos los reumatólogos:
La carga administrativa, como la gestión de registros médicos electrónicos y la documentación, puede ser particularmente intensa en reumatología. Esto puede contribuir al agotamiento, ya que los profesionales se sienten presionados por tareas administrativas adicionales.
La falta de recursos o la falta de colaboración interdisciplinaria en algunos entornos pueden contribuir al agotamiento, ya que los reumatólogos pueden sentirse aislados o limitados en su capacidad para abordar integralmente las necesidades de los pacientes.
El agotamiento es un problema común entre los profesionales de reumatología. Según una encuesta realizada por The Journal of Rheumatology, el 51% de los encuestados mostraron signos de agotamiento en al menos un dominio definido por el Índice de Burnout de Maslach™ (MBI™). El estudio también descubrió que la insatisfacción con los registros médicos electrónicos, la falta de ejercicio y trabajar más de 60 horas a la semana se asociaron con una mayor probabilidad de agotamiento.
Otra encuesta realizada por Medscape encontró que la reumatología tiene el segundo nivel más alto de agotamiento entre las 29 especialidades incluidas, con un 50% de los encuestados en reumatología informando que experimentan agotamiento.
En Latinoamérica las estadísticas son similares encontrando que burnout afecta a cerca de la mitad de los reumatólogos, asociándose con una edad más joven, largas jornadas de trabajo, baja satisfacción, menor felicidad, pensamientos suicidas, ansiedad, ingresos bajos, presencia de comorbilidades y baja autoestima.
Referencias:
Tiwari, V., Kavanaugh, A., Martin, G., & Bergman, M. (2020). Alta carga de agotamiento en los profesionales de la reumatología. Revista de reumatología, 47(12), 1831-1834. https://doi.org/10.3899/jrheum.191110.
Intriago, M., Maldonado, G., Soriano, E., Toro, C., Moreno, L., & Ríos, C. (2022). Burnout in Rheumatologists in Latin America. Journal of clinical rheumatology : practical reports on rheumatic & musculoskeletal diseases, 28(1), 1–6. https://doi.org/10.1097/RHU.0000000000001795.
A continuación mencionamos algunas de las estrategias que nos ayudan a prevenir el agotamiento en la práctica diaria, esta es una invitación a empezar a practicar una de estas disciplinas que son beneficiosas para nuestra salud mental y física, nos permitirán disminuir el agotamiento derivado del trabajo y mejorar la relación con nuestros pacientes y familiares.
Yoga para reducir el estrés:
Trae beneficios físicos y mentales, se recomienda la incorporación de sesiones de yoga en la rutina diaria.
Beneficios físicos:
Las posturas de yoga promueven la flexibilidad y la fortaleza, mejorando la postura y reduciendo la tensión física acumulada durante largas horas de trabajo, las técnicas de respiración (pranayama) en el yoga, ayudan a aumentar la capacidad pulmonar, reducir la frecuencia cardíaca y mejorar la oxigenación del cuerpo, lo que contribuye a una mejor salud cardiovascular y además alivio de tensiones musculares.
Beneficios mentales:
El yoga contribuye a la reducción del estrés y la ansiedad mediante la reducción de los niveles de cortisol, la atención plena practicada en el yoga mejora la concentración y la capacidad de atención, elementos cruciales en la toma de decisiones clínicas y la gestión eficiente de la carga de trabajo.
Promoción del bienestar emocional:
La conexión entre el cuerpo y la mente en el yoga fomentan la consciencia emocional, ayudando a los profesionales a procesar y gestionar de manera saludable las emociones asociadas a la práctica médica.
La práctica de mindfulness o atención plena consiste en un entrenamiento que permite concentrarse en el momento presente, es ser consciente de lo que ocurre en el interior y alrededor en todo momento, esto incluye los sentimientos, pensamientos y sensaciones.
¿Cómo se practica?
Puede realizarse mediante una meditación, en posición sentada y en un espacio silencioso y tranquilo, enfocándose en la respiración y en todas las sensaciones del cuerpo en ese preciso momento, al haber interrupción de la mente por pensamientos referentes a preocupaciones del pasado o angustias del futuro, es importante retomar el objeto y entrenarse para estar atento solo a las sensaciones presentes. Pero no solo se debe practicar en momentos silenciosos y espacios solitarios, también es posible ejercer atención plena en momentos cotidianos como las horas de comida, las caminatas, los desplazamientos en carro o transporte público o incluso durante la interacción con otras personas, como en la consulta. Esto requiere entrenamiento y paciencia para lograrlo.
Beneficios para la salud:
La atención plena ha demostrado que reduce la ansiedad y la depresión, así mismo puede ayudar a mejorar la calidad del sueño, a disminuir la presión arterial y a controlar el dolor. Estar consciente ayuda tomar decisiones más saludables, por lo que la práctica de esta disciplina se ha relacionado con mejoría de los hábitos de alimentación y en general con hábitos de ejercicio y actividades más saludables.
La meditación hace referencia a la práctica de concentrar la atención en un objeto (de meditación) mientras se elimina el flujo de pensamientos confusos o repetitivos que generalmente vienen del estrés de la vida diaria. Si bien en sus inicios la meditación surge de la práctica religiosa en países asiáticos y se usaba con el fin de afianzar las enseñanzas de los maestros, para practicar la meditación no es necesario profesar una religión en particular y sus beneficios se mantienen independientemente del objeto de meditación utilizado.
¿Cómo se practica?
Se requiere estar en un lugar tranquilo, preferiblemente silencioso o con música suave que ayude a la relajación, mantener una posición cómoda, con la espalda recta y los ojos semiabiertos, de tal manera que entre un ligero rayo de luz que nos permita mantenernos despiertos. El primer paso es concentrarse en la sensación del aire a través de las fosas nasales con cada respiración, posteriormente centrar la mente en el objeto de meditación, que puede ser una enseñanza, un pensamiento, un mantra, una oración (de cualquier religión), una visualización o una sensación positiva; durante la meditación es fundamental estar atento a los pensamientos intrusos que vienen a la mente, no seguirlos y dejarlos pasar para concentrarse nuevamente en el objeto de meditación. Con la práctica será más fácil mantener la concentración y se logrará durar más tiempo meditando. Meditar no es poner la mente en blanco, es concentrarse en un solo objeto a la vez.
Beneficios para la salud:
La meditación trae sensación de paz y bienestar, estos beneficios no se limitan al día o el momento de la práctica, está demostrado que tiene beneficios a largo plazo en la vida cotidiana, ayuda a lidiar con el estrés, mejora la habilidad de tener una nueva perspectiva ante situaciones difíciles, aumenta la autoconsciencia, reduce las emociones negativas, aumenta la creatividad, aumenta la paciencia y la tolerancia (importante para la consulta médica), mejora la calidad del sueño, entre otros.
El ejercicio físico es muy importante para liberar tensiones, se puede realizar en todas las edades y tiene múltiples beneficios para la salud física y mental. No hacer ejercicio puede limitar la capacidad para hacer otras actividades, está demostrado que aumenta las visitas al médico, las hospitalizaciones y la cantidad de medicamentos que toman los pacientes en múltiples enfermedades.
¿Cómo se practica?
Aparte de los claros beneficios para la salud física que son ampliamente conocidos en términos de obesidad, HTA, diabetes mellitus, dislipidemia, cáncer, osteoporosis, demencias, etc., en el campo de la salud emocional el ejercicio disminuye los sentimientos de depresión, ansiedad y estrés. Mejora el bienestar emocional general, libera endorfinas lo que produce sensación de felicidad y aumenta la energía. Conserva la fuerza muscular, reduce la fatiga y mejora el equilibrio disminuyendo el riesgo de caerse y lesionarse. Ayuda a mantener la capacidad cognitiva, permitiéndonos cambiar de actividad asertivamente y planear mejor las actividades del día.
En el ámbito de los profesionales de la salud los expertos hacen una mención especial al beneficio que tiene el ejercicio físico al regular el patrón del sueño, esto ha demostrado disminuir la incidencia de burnout y modular sus efectos negativos cuando ya se ha instaurado.
Beneficios para la salud:
Hay tantas formas de hacer ejercicio que lo más importante es encontrar la modalidad de ejercicio que más le guste y le permita disfrutar el momento. Bien sea caminar, montar en bicicleta, trotar, ir al gimnasio, practicar un deporte o cualquier otra modalidad, los beneficios para la mente se mantienen.
Hay estudios que demuestran que aquellos trabajadores de la salud que tienen una práctica deportiva regular tienen menores índices de burnout. La organización mundial de la salud recomienda que los adultos deben hacer como mínimo 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana o 75 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa, con al menos dos días de la semana ejercicios de fortalecimiento muscular. Desafortunadamente solo 1 de cada 4 adultos cumple con estas recomendaciones.
¿Y el baile?
A demás de los beneficios relacionados con la actividad física que está implicada en el baile, esta es una actividad especial ya que ayuda de manera natural a conectar con emociones que generalmente se reprimen durante el día (como la rabia, la ansiedad o la angustia), al ser una expresión creativa mejora la creatividad y la espontaneidad en todos los escenarios. Siendo estos beneficios fundamentales en el ejercicio médico. Adicionalmente al bailar pueden mejorar nuestras relaciones interpersonales y nuestra interacción con los demás, esta forma de relacionarnos con los demás a su vez mejora la autoestima y las actitudes positivas hacia uno mismo y hacia los demás.
Las crisis emocionales no son infrecuentes en el día a día de los profesionales de la salud, los reumatólogos no somos ajenos a estas crisis, las altas tasas de agotamiento relacionadas con la práctica clínica nos pueden llevar a momentos de inestabilidad que a la postre van a influir en nuestra vida profesional, familiar y social. Como gremio, es indispensable que estemos atentos a identificar a los colegas que puedan estar pasando por una de estas crisis para iniciar los primeros auxilios emocionales en el momento indicado, esto no solo puede ayudar a sobrellevar un momento difícil, también puede salvar una vida.
¿Cómo es una crisis emocional?
Es un periodo limitado de desequilibrio psicológico precipitado por un cambio repentino o paulatino en alguna faceta de la vida, generando un cúmulo de reacciones fisiológicas, mentales y comportamentales. Cada persona puede manifestar una crisis emocional de manera distinta, hay algunos comportamientos que nos ayudan a identificarlas:
Algunos de estos cambios son más severos y hablan de un problema que requiere ayuda urgente, como por ejemplo:
¿Qué hacer si identifico una crisis emocional en mi colega?
Cualquier persona puede ejercer primeros auxilios emocionales, no se necesita ser un profesional en salud mental, aunque se necesita un entrenamiento para esto, se dejarán unas pautas para actuar rápidamente en caso de identificarlo.
Con empatía, invite a la persona a hablar libremente sobre los problemas que lo aquejan o sobre la crisis que lo atormenta. Evite juzgar o hacer apreciaciones que minimicen sus sentimientos, evite dar consejos o presionarlo para hablar más de la cuenta, en este primer paso solo póngase en los zapatos del otro y escuche con sincero interés. Tómense su tiempo.
Enfóquese en el presente con preguntas como: ¿cómo te sientes?, en el pasado inmediato: ¿qué pasó?, ¿cómo?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cuándo?, y en el futuro: ¿qué puedes hacer?, ¿qué riesgos tienes?.
Verbalizar posibles soluciones puede hacer que se abra el panorama, escuche lo que la persona tiene para decir al respecto.
En este punto es donde podemos ayudar a solucionar el problema, aconsejar una visita a un profesional en salud mental, ayudar a disminuir la carga de trabajo, ayudar a solucionar un problema económico o laboral, hay muchas opciones, tantas como problemas posibles.
Verifique el progreso del colega, no lo deje solo, establezca un canal de comunicación confiable, amable y sincero con la persona en crisis.
Por último dejaremos una lista de actitudes que es mejor NO tomar en momentos de crisis emocional, solo como una guía para llevar una comunicación fluida y constructiva.
Ante una crisis emocional severa, en la que la vida o la salud del colega esté en peligro siempre tenga a la mano las líneas de emergencia y de apoyo psicológico de la ciudad en donde vive y de la institución en la que trabaja o estudia. Una acción a tiempo puede salvar una vida y una familia.